Escribe, Javier Diaz
Secretario General SUNCA
Vicepresidente del PIT-CNT
No podemos comenzar esta reflexión editorial sin hacer mención a una pérdida de esas que nos parte el alma. Siempre, el fallecimiento de un compañero de militancia es un momento difícil, duro, que toca las fibras más íntimas de cada una y uno de nosotros, quienes tuvimos el privilegio de compartir años de lucha, sacrificio, conquistas, risas y abrazos, y por sobre todas las cosas, la esperanza que es lo que nos mueve a las y los trabajadores que nos nucleamos en el SUNCA.
Cada compañera y compañero que parte de esta vida, nos deja su legado, lo que construyó con su militancia, trabajo, esfuerzo y con su generosidad.
Se nos fue otro de los imprescindibles. Por lo tanto, ante el fallecimiento de nuestro inolvidable compañero Luis Suárez, vaya un apretado abrazo a su familia, amigos, compañeros y compañeras más cercanos.
El Sindicato Único Nacional de la Construcción y Anexos (SUNCA) se encuentra, una vez más, en el centro del debate nacional. Lejos de ser un actor marginal, su capacidad de movilización y su rol en un sector estratégico como la construcción lo convierten en un termómetro de la salud social y económica del Uruguay.
Sin embargo, la atención mediática y pública suele centrarse en sus demandas salariales o en los paros, o en muchas veces intentar desprestigiar sus luchas, sus conquistas y hasta la propia organización, perdiendo de vista la complejidad de su rol y los desafíos que enfrenta.
Es innegable que el SUNCA ha logrado conquistas muy importantes para los trabajadores de la construcción a lo largo de su historia.
La defensa de salarios, la mejora de las condiciones laborales y la lucha por la seguridad y la salud en las obras son banderas irrenunciables que han dignificado el trabajo en la construcción.
Estos logros no solo benefician a las y los trabajadores, sino que también contribuyen a la formalización del sector y a una distribución más equitativa de la riqueza.
No obstante, el sindicato hoy se encuentra ante una encrucijada, ya que no solo debe promover las reivindicaciones salariales y continuar mejorando nuestras condiciones de trabajo.
El panorama actual, está claramente determinado por la crisis estructural del capitalismo, que no da respuesta a ninguno de los problemas de la humanidad, por el contrario los agrava, generando desigualdad como nunca en la historia.
Ello implica que volvamos a poner en el centro del debate nacional que Uruguay con su economía capitalista, dependiente y primarizada, se vincula comercialmente con el mundo en base a la exportación de materias primas con escaso valor agregado, que generan empleos con escasa calificación, mal remunerados y resisten las posibilidades de desarrollo en nuestro mercado interno.
Así las cosas, claramente necesitamos discutir y resolver cambios en nuestra matriz productiva para romper el molde para vender productos con mayor valor agregado generando puestos de trabajo en mayor cantidad y calidad.
Por eso queremos saludar el XV Congreso de nuestro PIT CNT y en especial la participación de nuestra organización representados por compañeras y compañeros de todo el país en un nuevo ciclo político en Uruguay, en un contexto nacional, regional y global complejo, que exige de nuestra parte un esfuerzo por comprender el momento histórico y tomar acciones de transformación con una mirada global, de mediano y largo plazo.
En el mismo momento, nuestro SUNCA -con su trabajo diario e incansable- se va preparando desde cada centro de trabajo para los desafíos de este 2025.
Este año comenzará una nueva ronda de Consejos de Salarios. Si bien nosotros tenemos un convenio colectivo aun vigente, es sumamente importante determinar en qué condiciones se va a desarrollar esta nueva ronda. En ese sentido y sobre todo por que en el período anterior de gobierno se realizaron modificaciones a la Ley de Negociación Colectiva que dejaron como resultado la pérdida de derechos para los trabajadores, nos parece sumamente importante nuestra participación en la discusión y resolución de la futura ronda.
En este sentido. ya hemos planteado en concreto nuestro interés de que en este próximo periodo, el Consejo Tripartito Superior cumpla su rol de gobernanza de las relaciones laborales, de discutir y resolver la política salarial, acerca de las condiciones de trabajo, el salario mínimo nacional, así como su funcionamiento regular.
En este año y también como resultado de nuestras luchas, se convocará a un Diálogo Social por la Seguridad Social y para nosotros, la Seguridad Social es un derecho que debe garantizarse, y debe ser una herramienta deprotección para todos los trabajadores, especialmente cuando ya no puedan seguir trabajando.
Por lo tanto, creemos que el punto de partida es que es necesario invertir mas en seguridad social para llevar adelante una reforma de la seguridad social verdaderamente integral, parauna Seguridad Social universal,
solidaria, intergeneracional, con prestaciones suficientes y basada en el desarrollo de diferentes pilares a partir de la eliminación del lucro financiero en la seguridad social.
Este año se discute el Ley de Presupuesto: Necesitamos un Presupuesto Nacional que atienda en una doble mirada con un foco en las cuestiones más urgentes; pobreza infantil, realojo de zonas inundables, alimentación en centros de estudio, situación de calle, etcétera. Así como también aspectos de mediano y largo plazo; inversión en ciencia y tecnología, políticas de prevención de riesgos laborales, desarrollo productivo diversificado, acceso público a la cultura, etcétera.
Garantizar el financiamiento de ese presupuesto y los recursos necesarios,
implica revisar el esquema tributario actual.
Las exoneraciones de IPAT e IRAE, pasaron de 1200 a 2400 millones de dólares anuales. Es necesario actualizar el “aforo rural” de la década del 60, que mide por el Índice CONEAT vinculado a la ganadería, y hace que millones de hectáreas que producen eucaliptus o pino, no paguen ningún tributo. Más del 60% de la recaudación estatal, está basado en impuestos al consumo que recaen sobre trabajadores y jubilados.
En este sentido nos parece sumamente importante que en el Presupuesto Nacional se atienda uno de los principales dramas sociales como lo es la vivienda.
La vivienda en un tema central para el desarrollo humano, tiene un impacto directo en la educación, la salud y la calidad de vida, sobre todo en los sectores mas vulnerables.
Las y los trabajadores, las y los jubilados tenemos derecho a una vivienda
digna, a poder acceder al suelo para habitar, tenemos derechos a los servicios en nuestras viviendas que se construyeron con el aporte de todos.
La vivienda tiene que verse como necesidad social, como un derecho humano, y no como una 6mercancía. La vivienda afecta a toda la población, sobre todo los sectores más pobres, dentro de ellos particularmente a mujeres, niños y adolescentes.
Pese a que tenemos una sólida Ley de Vivienda desde hace más de cincuenta años, el problema se mantiene aproximadamente en términos cuantitativos similares que cuando esa ley se votó y también en términos cualitativos, esto se expresa en la Imposibilidad de acceder a una vivienda adecuada y digna, por los altos precios, por la falta de acceso a préstamos, por no tener acceso a terrenos, etc.
Todo esto se agrava por la mercantilización de la vivienda, la informalidad laboral y la pérdida de salario real. Como consecuencia se habita en viviendas precarias, en pensiones transitorias que derivan en permanentes.
En asentamientos con falta de servicios indispensables, gente viviendo en las calles, así como en zonas inundables.
Algunos sectores continúan siendo de los más postergados en materia de vivienda, como los son los hogares monoparentales, víctimas de violencia doméstica, jóvenes, personas en situación de discapacidad, migrantes, personas que recuperan su libertad.
Un mercado habitacional dominado por la especulación inmobiliaria, que acentúa la desigualdad para su acceso. Hoy en día siguen siendo escasos los recursos que destina a vivienda en nuestro país, desde hace más de 3 décadas están en el orden del medio punto del PBI.
Eso es lo que nos lleva a hacer conocer nuestras preocupaciones y propuestas y reclamar que sean tenidas en cuenta.
Otra manifestación de esto es la existencia de miles de viviendas desocupadas, mientras miles de trabajadores y compatriotas no tienen una vivienda digna; el resultado del último censo lo muestra con enorme calidad.
Existen iniciativas legislativas para buscar limitar esa práctica, que también tiene niveles importantes de especulación y volcar, aunque sea parte de esas miles de viviendas desocupadas, para atender las necesidades insatisfechas de un techo digno para miles de uruguayas y uruguayos.
Por eso lo decimos con toda claridad: hay que desalentar la especulación de la vivienda y el suelo.
Y la política sigue sin dar respuesta a miles de familias que no tienen un lugar para vivir.
Requiere de un conjunto de iniciativas, que tienen como centro una disputa por el acceso al suelo urbano con servicios, educación, salud, seguridad ciudadana y terminar con la segregación urbana, para contrarrestar la lógica mercantil que expulsa a los pobres a los márgenes de la ciudad.
Fomento y desarrollo del sistema cooperativo en sus distintas formas, quitándole el IVA a los materiales de construcción allí utilizados, promover programas para los sectores mas vulnerables de la sociedad, subsidios a los alquileres para los jóvenes, Ampliar experiencias como MEVIR, que brindan viviendas de calidad accesible a los ingresos de un trabajador.
Recuperar el espíritu inicial de la Ley de Vivienda Promovida, que contiene una serie de incentivos fiscales, a cambio de una reserva de cupos para familias de ingresos medios o bajos subsidiados, con topes en el precio de venta, que el gobierno de Lacalle Pou eliminó (aunque mantuvo sí los incentivos fiscales de 80 millones de dólares anuales). Nos parece fundamental, consolidar una inversión mínima del 1% del PBI en plazo más corto posible.
Finalmente, el SUNCA tiene como objetivo de ir más allá de la mera reivindicación salarial y transformarse en un actor propositivo en la
construcción del futuro del Uruguay. Esto implica participar activamente en la discusion de las políticas públicas que impulsen la inversión en
infraestructura, que promuevan la vivienda, y que garanticen la seguridad y la salud en el trabajo. Un sindicato con visión de futuro, capaz de articular sus intereses con los del conjunto de la sociedad.
En definitiva, el SUNCA se encuentra en un momento definitorio.
Sus acciones y decisiones no solo impactarán en el futuro de las y los trabajadores de la construcción, sino también en el desarrollo de nuestro país.


