Creación del SUNCA
1958

Durante la segunda mitad del siglo XIX, la inmigración masiva de trabajadores transformó las ciudades de Buenos Aires, San Pablo, Montevideo y Santiago de Chile. En este contexto surgieron los primeros agrupamientos gremiales, inicialmente como sociedades de socorro mutuo, que actuaban de manera independiente pero conectados con movimientos de sus países de origen. La Revolución Industrial impulsó un fuerte crecimiento económico y una transformación de las ideas, pero también trajo consigo condiciones de explotación laboral severa. David Tieffemberg denunció la avaricia de la burguesía industrial, criticando la brutal explotación del proletariado sin distinción de sexo o edad.

Los inmigrantes que llegaban a América Latina fueron portadores de nuevas ideas surgidas en Europa, especialmente las vinculadas al socialismo utópico y principios de asociación y reparto justo del trabajo. Entre las figuras destacadas se encuentran José Garibaldi (1837), Marcelino Pareja (1841), Esteban Echeverría, Francisco Bilbao y Eugenio Tandonnet (1842).

En Montevideo, dos décadas después, la influencia de la Primera Internacional de la Asociación de Trabajadores (fundada en 1864 en Londres) marcó un nuevo impulso. En 1865 se formó el primer sindicato uruguayo, la Liga de Tipógrafos, que evolucionó hacia una actividad sindical más organizada a partir de 1870. En 1875, se fundó la Federación Regional de la República Oriental del Uruguay, integrándose a la Gran Asociación Internacional de Trabajadores.

La construcción fue una de las áreas laborales más importantes, aunque aún no se consideraba una industria formal. Los obreros inmigrantes sufrían condiciones laborales extremadamente duras, trabajando jornadas de sol a sol. A pesar de ello, comenzaron a formarse las primeras asociaciones laborales, aunque de manera discontinua y localizada, logrando pequeñas conquistas en defensa de sus derechos.

Finalmente, el problema de la vivienda también afectaba gravemente a los trabajadores, quienes sufrían por el alto costo de los alquileres y las pésimas condiciones de los conventillos, dedicando gran parte de sus bajos salarios a pagar una renta. Asi eran las condiciones y características de los  trabajadores y la industria.

En mayo de 1958 se realizó el Primer Congreso Nacional del SUNCA, con participación de delegaciones extranjeras y 60.000 obreros de la construcción. Se aprobó una plataforma reivindicativa que incluía aumentos salariales, beneficios sociales, seguridad social, mejoras  laborales y propuestas para solucionar la falta de materiales.

Tras el Congreso, el SUNCA realizó varias acciones y paros durante el año. La primera dirección estuvo liderada por Agustín Pedroza como presidente, y Mario Acosta y Henderson Cardozo como secretarios.

Primer Congreso Nacional de la Construcción, Domingo 11 de Mayo de 1958, en Cine uruguayo, ubicado en barrio Aguada, Montevideo. Durante estos meses hubo grandes movilizaciones por la aprobación de la Ley Orgánica de la Universidad, destacándose una masiva manifestación al Palacio Legislativo. Surgió el Plenario de la Cultura y el Pueblo Trabajador como nuevo organismo de unidad.

El país vivía una situación de efervescencia política y económica. El Partido Colorado perdió las elecciones después de casi 100 años de gobierno, y se celebraba el triunfo de la Revolución Cubana. Con el nuevo Consejo de Gobierno, se firmaron acuerdos con el FMI, lo que provocó estancamiento económico, deuda externa y más desempleo.

La Mesa Pro Central Única convocó una Asamblea Consultiva de los Sindicatos y un paro general de grandes dimensiones. Más tarde, en el Paraninfo de la Universidad, se creó la Asamblea Consultiva Pro Central Única, que convocó a una Asamblea Preparatoria. También se menciona un paro en UTE y la implantación de medidas de seguridad por parte del gobierno.

Durante el período 1968-1973, Uruguay experimentó una crisis política, económica y social profunda. El gobierno de Pacheco Areco cada vez más impopular, impuso medidas prontas de seguridad casi ininterrumpidas y reprimió con violencia a los movimientos populares.

En el plano internacional, la crisis económica mundial y la presión de Estados Unidos para frenar movimientos populares en América Latina también influyeron.

En Uruguay, hubo una importante redistribución regresiva de la economía, aumento del desempleo y caída de salarios. Esto provocó un crecimiento de la movilización obrera y estudiantil, con la creación del Frente Amplio como intento de unidad de las fuerzas de izquierda para dar pelea también en la vía parlamentaria. Los trabajadores, organizados a través de la CNT y el SUNCA incrementaron su actividad de lucha y resistencia. Destacan los congresos nacionales de trabajadores (como el de 1969 y el de 1970) donde se resolvieron importantes acciones de defensa laboral, incluyendo demandas salariales, mejoras de condiciones laborales y participación en programas de vivienda social.

La Unificación de Aportes fue una conquista significativa, aprobada en 1971, que mejoró los ingresos de los obreros de la construcción y luchó contra la evasión en los aportes sociales. Posteriormente, en 1972, se amplió el gremio incorporando nuevos sectores que no habían ingresado en el 58. El contexto económico seguía deteriorándose, y pese a esfuerzos de resistencia y organización obrera, las políticas gubernamentales y la crisis internacional agudizaron el conflicto, allanando el camino hacia el golpe de Estado de 1973.

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