NADA NUEVO BAJO EL SOL

Escribe Javier Diaz ( Secretario General del SUNCA )

En recientes artículos de prensa algunos dirigentes y empresarios de la construcción comenzaron su prédica de miedo ante lo que ellos denominan «conflictividad sindical», la que supuestamente está «ahuyentando a los inversores”.

Nada nuevo bajo el sol. Como cada vez que se ingresa en una negociación en los Consejos de Salarios, nos quieren colocar en la disyuntiva de que, si reclamamos mucho, nos vamos a quedar sin trabajo.

A la campaña del miedo le agregan lo que parece una clara amenaza.

Parece casualidad, pero no lo es, ante cada iniciativa promovida por el movimiento obrero,  como lo fue la campaña por el plebiscito para establecer 3 artículos en la Constitución para que tengamos una jubilación más digna; hoy cuando promovemos gravar con una sobre tasa del 1% al 1% más rico de la sociedad para combatir la pobreza infantil; o cuando  promovemos la reducción de la jornada laboral sin pérdida de salario; cuando planteamos una profunda reforma de la seguridad social, más humana, solidaria y sin lucro; o cuando hemos presentado en esta ronda de Consejos de Salarios una plataforma muy modesta, pero que podría seguir mejorando las condiciones de vida de las y los trabajadores de la construcción, de nuestras familias y de buena parte de la sociedad; ponen el grito en el cielo y dicen que se pone en peligro la estabilidad económica del país, que van a huir las inversiones.

Todo esto al mismo tiempo que, una vez más, como desde  el año 2009, la Cámara de Industrias del Uruguay y la Cámara Nacional de Comercio y Servicios del Uruguay, presentaron una queja ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para que se incluyera a Uruguay en una lista de países que violan los derechos laborales.

Lo quieren los empresarios es que que en la negociación colectiva solo se lauden salarios mínimos por categoría, que no se discuta más nada y que el resto quede librado a negociación bipartita, no obligatoria y sin participación del Poder Ejecutivo.

Esto va a contrapelo de lo acumulado durante más de 80 años, desde la aprobación de la ley de Consejos de Salarios, en 1943. En todos esos años en la negociación colectiva y en los Consejos de Salarios no solo se acuerdan los salarios, si no también condiciones de trabajo, relacionamiento laboral, etc. Esto ha sido así en nuestro país, salvo en los períodos donde se interrumpió la negociación colectiva, como en los años de dictadura y en los años de la época neoliberal, entre 1992 y 2004. En esos períodos,  la no convocatoria de los Consejos de Salarios, tuvo como consecuencia el crecimiento de la informalidad, la caída de salario real, la precarización del empleo, etc. Eso pasó cuando se hizo lo que quieren los empresarios. Se generó más desigualdad y las y los trabajadores y todo nuestro pueblo vivimos peor.

Por más que seamos trabajadores, generalmente con escasa o nula formación académica, no significa que seamos tontos. O que desconozcamos la realidad. Es cierto que la certeza jurídica es un activo importante de nuestro país,  al mismo tiempo que a la hora de desarrollar inversiones también inciden otros factores, como el tipo de cambio, el costo de los combustibles y de los insumos, además de múltiples variables que terminan definiendo las decisiones empresariales.

Es fácil y falso achacar a la organización de los trabajadores un relativo enlentecimiento de la llegada de inversiones. Es más, poco se habla de esto, pero la depreciación del dólar a escala planetaria, que Donald Trump pretende impedir a punta de bombardeos, es parte importante de este fenómeno.

Sumando a esto los representantes del sector empresarial se han mostrado muy mal entonados y no es de casualidad, vienen así entre otras cosas, porque en el período anterior donde gobernó la derecha, fiel a su historia, anti obrero y antipopular, se votó un paquete de leyes profundamente regresivas que hoy los empresarios pretenden utilizar.

Esta organización, que acaba de cumplir 68 años el pasado 11 de mayo, no va a claudicar en ninguno de sus derechos conquistados.

Por eso estamos luchando por la reducción del tiempo de trabajo, 40 horas semanales sin pérdida de salarios.

Democratizar el ingreso al trabajo.

Profundizar la protección social.

Continuar avanzando en los cuidados, creación de un 5to CAIF.

Avanzar en una perspectiva de prevención y promoción de la salud mental, por ello es importante avanzar en libertades sindicales, asambleas pagas y en horario de trabajo para trabajar en la formación en riesgos psicosociales y estrategias de prevención.

Discutir un protocolo general de factores climáticos, en caso de alertas por temporales, protocolo general frente a olas de calor, en los últimos años se ha constatado un aumento sostenido de temperaturas extremas.

En ese marco que se disponga pausas obligatorias, pagas y en condición de sombra.

Establecer Libertades Sindicales para el delegado Obrero de Seguridad e Higiene, iguales a las que hoy cuentan los delegados gremiales.

Duplicar la partida de ropa de invierno y verano; en el caso de la ropa de verano, adecuarla a las altas temperaturas, en busca de prevenir enfermedades como  el cáncer de piel en los trabajadores de la industria.

Jornal pago para exámenes de próstata y exámenes ginecológicos.

Ampliación de beneficios de los fondos sociales.

Estamos en tiempos de lucha. Y estamos convencidos, que el esfuerzo organizado de este gremio combativo, hará parir un nuevo Convenio Colectivo de avances.

Por la dignidad de los que verdaderamente construimos.

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